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fakeplasticshare

tillögur að löglega afla

Algo esta pasando hoy
es que te quiero tanto amor
ya nada esta cerrado
luce como el mundo de hoy

Me estaba preguntando
me estaba preguntando
estaba simplemente asi,
super bien

Y ellos se estaban oxidando
y yo estaba por creer en vos

No te alejes tanto amor
No te alejes tanto de mi

Me estaba preguntando
Y estaba alimentado
y estaba alucinando bien
super super
y es que estaba satinado
y estaba por pensar en vos,
en vos

Y estaba yo pensando
que era balanceado
que estabas acercandote, nena
vos acercandote

Y no, vos venias por alta
yo estaba satinado
me estabas recurriendo al fin,
nena, al fin, si

AH…
No te alejes tanto de mi.
Ah…
No te alejes tanto de mi…

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Stephen Malkmus ha demostrado con cuatro álbumes en solitario (o con su banda The Jicks) que sigue siendo capaz de hacer canciones notables repartidas en álbumes también notables. Adoleciendo de parecidos defectos que los últimos discos de su icónica banda Pavement, en ellos también es frecuente cierta dispersión y tendencia a la falta de mesura en los desvaríos instrumentales. ‘Mirror Traffic’, producido por Beck y grabado antes de la gira de reunión de Pavement, no es una excepción, aunque sí parece que apuesta por una mayor concreción, yendo más al grano y aparcando el rock casi progresivo de ‘Real Emotional Trash’.

‘Mirror Traffic’ arranca urgente e incontestable, con los tres temas que a posteriori uno recuerda con mayor fuerza. El gran single ‘Tiger’ abre el disco, continúa ‘No One Is (As I Are Be)‘, un medio tiempo à la Nilsson, y la (más o menos) polémica ‘Senator‘ con su ya conocida, gloriosa, frase

“ya sé lo que quiere el senador, quiere una mamada”

Después, la cosa vuelve a los cauces más o menos habituales. Desvaríos instrumentales (o casi) como ‘Jumblegloss’ y ‘Spazz’, intercalados con cortes de apariencia amable (‘Stick Figures Into Love’, ‘Asking Price’) y hasta dócil (‘Long Hard Book’, con su slide, ‘Share The Red’), siempre con una armonía o acorde maliciosos a la vuelta de cada esquina. Chulo, interesante, agradable, tan simple pero no tan fácil.

Afortunadamente, la guasa rockera regresa con ‘Tune Grief’, que encabeza el grupo final de estas quince canciones, con ‘Forever 28′ y ‘All Over Gently’ (puro Malkmus noventero), ‘Fall Away’ (agridulce, con apariencia de villancico por esa tímida flauta dulce) y ‘Gorgeous Georgie’, de nuevo atinada. Resumiendo, Beck ha vigilado a Malkmus y los suyos (Joanna Bolme, Mike Morris y Janet Weiss grabaron el álbum, aunque esta última les ha dejado para tocar la batería en Wild Flag) para que no se perdieran más de la cuenta y entregaran otro disco notable, solo que esta vez más pulcro, divertido y ameno de lo acostumbrado. –jenesaispop

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Skullflower is one of Matthew Bower‘s earliest projects (along with Total). Although his thirst for noise and drone is ever present, regardless of which of Bower‘s many projects we are talking about, Skullflower is the one who has gone through most transformation throughout the years. continue→

Starting in the late eighties, the Skullflower sound started off as psychedelic drone improvisations and kosmische space rock. As the years went by, Bower slowly abandoned his Skullflower project after he began exploring much heavier soundscapes (which could also be heard on his Skullflower album Transformer). He then worked as Sunroof!, an even more psychedelic free form mess of noises and drones and then as the all-out harsh noise assault that is Hototogisu (along with Marcia Bassett of Double Leopards). From this point on, Bower‘s music has been almost exclusively noise-oriented. Even when he finally brought his Skullflower project back from the dead in 2003, his music kept on becoming more and more abrasive and violent. You’re never exactly sure what to expect with the next release, but regardless of the varying degree of psychedelic touches, you can be sure your eardrums will be taking a beating.

Skullflower es uno de los primeros proyectos de Matthew Bower (junto con Total). A pesar de que su sed de ruido y drones está siempre presente, independientemente de los muchos proyectos de Bower de los que estemos hablando. Skullflower es el que ha pasado por la mayor transformación a lo largo de los años. A partir de finales de los ochenta, el sonido de Skullflower comenzó como improvisaciones psicodélicas y kraut-space rock. Con el pasar de los años, Bower lentamente abandonó su proyecto Skullflower antes de comenzar a explorar sonidos mucho más pesados ​​(que también puede ser escuchado en su álbum Transformer). Luego trabajó como Sunroof!, un aún más psicodélico enredo de ruido y drones, para luego dedicarse al asalto mas violento de noise que es Hototogisu (junto a Marcia Bassett de Double Leopards). A partir de este punto, la música de Bower ha estado casi exclusivamente orientada al noise. Incluso cuando finalmente levantó a Skullflower de entre los muertos (2003) su música siguió volviendose más y más abrasiva y violenta. Nunca estás muy seguro de qué esperar en la próxima versión, pero sin importar el grado variable de toques psicodélicos, puedes estar seguro que tus tímpanos se llevarán una paliza. –My Record Collection

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Mike Polizze, the man behind Purling Hiss, has tapped into a trashy aesthetic that’s part of rock’n’roll’s DNA. He’s got introspective druggy tunes and riff-heavy party songs, both of which romanticize the brilliance of a burnout. continue→

But that’s not Polizze: He’s a Philadelphia friend of Kurt Vile‘s– he played guitar on the Childish Prodigy tour– who started out in Birds of Maya and made scuzzy rock records as Purling Hiss for Permanent and Woodsist before putting out this EP on Mexican Summer. But “burnout” is as good a word as any to convey his brand of rock grit, which is slathered in cruddy production and with a hard emphasis on shredding.

Lounge Lizards‘ six tracks serve as a logical follow up to the sound and feel of last year’s Public Service Announcement, which was also a meeting of catchy hooks and awful production quality. Of course, the sound is presumably intentional and serves a few purposes on the EP: it dampen screams, accents enormous guitar solos, adds density to an already dark song, and muffles instruments sounds so they bleed together. The effect is defines Purling Hiss‘ sound. This time around, the production doesn’t completely warp the tuning in the middle of a song like it did on Public Service Announcement; instead, he opts to make everything sound vaguely smothered.

Just past the muffled noise, there are some bold, well-executed tunes. “The Hoodoo” serves as the instant earworm of the record, offering a power chord-driven hook, a far-away percussion stomp, a note-perfect guitar solo, and a stupidly catchy and simple melody of dudes singing “HOODOO!” between verses. On “Karaoke Nite”, beneath completely unintelligible vocals, you can hear the muddy shouts of “whoo whoo” reminiscent of the ones on the Stones’ “Sympathy for the Devil” and a fluidly harmonizing guitar. There are dozens of well thought-out, off the cuff, immediately catchy elements like this on Lounge Lizards, and it’s clear Polizze has become more than adept at crafting great rock songs.

There’s also a lot in the way of mood– like in the heavy, deliberately paced trudge of “Voices”, a track that finds Polizze stoned and hearing voices in his head. He’s not frantic or frightened– he delivers the song with a lazy whine, which pushes forward one brand of actual, not-stereotypical stoner paranoia (“I don’t want to be alone/ Don’t want to be stoned”). Meanwhile “City Special” lets Polizze stretch out into doomier territory. He still throws dynamic guitar accents into the mix, but keeps most of the elements to a drone.

Sometimes Polizze gets overindulgent. On “Midnight Man”, he offers an urgent riff and what sounds like an army of metalheads shout-singing, “I am the midnight man.” And while the intimidation comes through, it wears thin halfway into the track. Ultimately, it’s a shortcoming that’s easy to overlook when it’s sandwiched between two high-flying guitar monsters like “The Hoodoo” and “Been Teased”. And really, “Midnight Man”, both literally in track placement and in its ominous lyrical mantra, is the centerpiece of the burnout savant aesthetic that Lounge Lizards pushes. If you’re stoned and hooked on a groove, sometimes you just keep going.

Mike Polizze, el hombre detrás de Purling Hiss, ha aprovechado la estética trash, parte del ADN del rock’n’roll. Tiene melodías introspectivas narcóticas y algunos riffs pesados, idealizando la brillantez del burnout. Pero ese no es Polizze: Es un amigo de Filadelfia de Kurt Vile – tocaba la guitarra en la gira de Childish Prodigy – quién se inició en Birds of Maya y grabó algunos sucios registros de rock como Purling Hiss para Permanent y Woodsist antes de poner este EP en Mexican Summer. Pero “burnout” es solo una de las palabras para describir su estilo de rock enarenado, untado en una producción horrenda y con un fuerte énfasis en los shreds.

Las seis pistas de Lounge Lizards sirven como consecuencia lógica, del sonido y sensaciones del Public Service Announcement del año pasado, donde también metían ganchos pegadizos a una producción de horrible calidad. Por supuesto, el sonido es probablemente intencional y sirve a los propósitos del EP: moderar los gritos, acentuar los enormes solos de guitarra, agregar densidad a canciones de por sí oscuras, y amortiguar los sonidos de los instrumentos para que desangren juntos. El efecto que define el sonido de Purling Hiss. Esta vez, la producción no deforma completamente las melodías en medio de la canción como hacían en Public Service Announcement; sino que optan por hacer que todo suene vagamente sofocado.

Nada más pasado el ruido sordo, hay algunas canciones en negrita y bien ejecutadas. “The Hoodoo” sirve como earworm del registro, ofrece poderosos ganchos y acordes, una lejana percusión Stomp, un solo de guitarra de notas perfectas, y una melodía estupidamente pegadiza y simple de tipos cantando “Hoodoo” entre los versos. En “Karaoke Nite”, bajo una voz totalmente ininteligible, se puede oír los fangosos gritos de “whoo whoo” que recuerda al “Sympathy for the Devil” de los Stones y una guitarra fluidamente armonizante. Hay docenas de bien pensado, frutos de la casualidad, elementos inmediatamente pegadizos como este en Lounge Lizards, y es claro que Polizze, se ha convertido en más que un experto en la elaboración de grandes canciones de rock.

También hay mucho de estados de ánimo – como en la pesada, deliberadamente penoso ritmo de “Voices”, un tema que encuentra un Polizze borracho y oyendo voces en su cabeza. No es frenético ni amedrentado – ofrece la canción con un gemido perezoso, que siempre impulsa adelante una marca de lo verdadero, no estereotipada paranoia stoner (“No quiero estar solo / No quiero estar borracho”). Mientras tanto, “City Special” permite a Polizze extienderse por el terreno de los condenados. Todavía lanza dinámicas guitarras en la mezcla, pero en su mayoría prefiere drones.

A veces Polizze es indulgente. En “Midnight Man”, ofrece un riff urgente y lo que suena como una armada de metaleros cantando, “Yo soy el hombre de la medianoche.” Y mientras que la intimidación atravieza, se agota a mitad de camino de la pista. En última instancia, es un defecto que es fácil pasar por alto cuando se encuentra entre dos high-flying guitar monsters como “The Hoodoo” y “Been Teased”. Y realmente, “Midnight Man”, en sentido literal en la colocación de la pista y en su mantra lírica siniestra, es la pieza central de la estética del sabio agotamiento que empuja Lounge Lizards.

Si estás drogado y enganchado a un surco, a veces, sólo tienes que seguir adelante. –Evan Minsker

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Yay! Out of the blue, here’s a new one from The Oscillation. The Oscillation? You might remember, a few years back (2008) we raved about this UK band’s debut album Out Of Phase, an import on the DC Recordings label. We described their music as “a druggy, dubby mix of rhythmically krauty space rock, angular No-Wave funkiness, and, yes, oscillating electronics” continue→

and mentioned Neu!, Hawkwind, Salvatore, Tussle, and White Hills over the course of the review, as possible comparisons. If we were writing it now, we’d probably also cite the Lumerians, Moon Duo, Majeure, K-X-P, Maserati, Nisennenmondai…

The Oscillation’s trance-inducing throb turned out to be, not surprisingly, something that a lot of you liked as much as we did! However we kinda lost track of them, for a while – though apparently they’ve been gigging hard – and thus were super excited to see that this new album was available, and it’s domestically priced too.

Picking up where the debut left off three years ago, it’s another potent dose of krauty rhythms, dubby disco, and druggy psych, both mesmerizing and melodic, but maybe, at times, heavier, more “rocked out” than before, witness the the beefier guitar on some tracks definitely getting into The Heads territory! Though The Oscillation started off as a one man band (that man being Demian Castellanos of Orichalc Phase), it grew from an electronic producer project into a fully-fledged live act, the power of which is displayed here (but also their mellow, shoegazey spacey side too). ‘Tis mostly instrumental, even when it isn’t, the occasional effected, hushed and chant-like vox betraying their (Brit)pop sensibility amidst the pulsating motorik beats, washes of distortion, and electronic FX… what’s not to like??

The album opens with the subtle atmospheric drones and percussive textures of ‘Sandstorm’, a build-up to the mantric chatter and sheer spacey howl of ‘Future Echo’, like so many of the songs here, sounding like the perfect soundtrack to some futuristic, cinematic chase scene taking place in a Blade Runner style dystopia – though others sound more appropriate to a weightless drift, off into the soothing deeps of (inner) space.

Next up, the haunting ‘Fall’ eventually ups the ampage ante even more, with psychedelic guitar wrangling burying the drawled vocals… As well as feedback and freakout, elsewhere the guitars go more for chiming stabs amidst the hazy drone and hypnotic shaka-shaka-shaka rhythms. We’ll spare you the whole track-by-track summary, let’s just say that this is disc is ultimately epic (12 minute title track!), echoey (everything, all the time), often quite pretty (like the lulling swells of ‘See Through You’), and definitely propulsive. For fans of the likes of Loop, Can, and all the sundry other rad bands mentioned above. Tune in, turn on, oscillate!!!

Yay! De la nada, aquí hay algo nuevo de The Oscillation. The Oscillation?? Puede que recuerdes, hace unos años (2008) quedamos delirando con el debut (Out Of Phase) de esta banda del Reino Unido, editado por DC Recordings. Describimos su música como “una narcótica mezcla de dub, space rock de rítmica kraut, funk angular No-Wave, y sí, electrónica oscilante”, también mencionamos a Neu!, Hawkwind, Salvatore, Tussle, y White Hills en el transcurso de la review, como posibles comparaciones. Si tuviéramos que escribir ahora, probablemente también citariamos a Lumerians, Moon Duo, Majeure, K-X-P, Maserati, Nisennenmondai…

Recogiendo lo que su debut dejó hace tres años, es otra potente dosis de ritmos krauty, dubby disco, druggy psych, hipnótico y melódico, pero a lo mejor a veces, más pesado, más “rocked out” que antes, con guitarras más robustas en algunos temas, que definitivamente entran al territorio de The Heads. A pesar de que The Oscillation comenzó como una banda de un solo hombre (Demian Castellanos de Orichalc Phase), que pasó (con todo derecho) de su proyecto de productor electrónico al vivo, el poder de lo que se muestra aquí (pero también su lado mellow, shoegaze-spacey). ¡Es todo instrumental, incluso cuando no lo es, con ocasionales voces silenciosas traicionando su sensibilidad (Brit)pop, en medio de palpitantes beats de motorik, lavada distorsión y efectos electrónicos … ¿qué más se puede pedir?

El álbum abre con una sutil atmósfera de drones y texturas percusivas en ‘Sandstorm’, enredándose a una charla mántrica y meros aullidos espaciales de ‘Future Echo’, al igual que muchas de las canciones aquí, suena como la banda sonora perfecta para escenas cinematográficas de persecuciones futuristas, tomadas de alguna distopía de estilo Blade Runner – aunque otros de sonido más adecuado para una ingrávida deriva, a las profundidades del calmado espacio (interior).

El siguiente, el inolvidable ‘Fall’ finalmente sube la apuesta (r)amp(er)age, con la disputa de guitarras psicodélicas enterrando las arrastradas vocales… así como feedback y freakout, en otras partes las guitarras van sonando más a puñaladas en medio de drones nebulosos, e hipnótica rítmica shaka-shaka. Resumiendo pista por pista, vamos a decir que este disco es en última instancia, épico (la canción del título dura 12 minutos!), ecos (todo, toodo el tiempo), a menudo muy bonito (como el oleaje adormecedor de ‘See Through You’), y definitivamente propulsivo. Para los fans de Loop, Can, y todas las bandas antes mencionadas. Tune in, turn on, and oscillate!!! –Roadburn

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Following on from the Walkin’ With Jesus single, Transparent Radiation was as crucial a step in the transformation of Spacemen 3 into a truly unique band, heralding the upcoming Perfect Prescription album in just the right way. continue→

The core of the single was two different takes on the title cut, a gentle cover of the Red Krayola psych classic, drumming barely there, with guest violin from Owen John. The first take features double-tracked vocals and sudden bursts of higher volume, while the second is the full version from Perfect Prescription itself, with a longer instrumental beginning. In between the two versions was an equally fascinating song, “Ecstasy Symphony,” an instrumental drone/flange/feedback composition of textures by Sonic that’s pure electronic bliss and float. Appearing only in an edited form on Perfect Prescription, here it’s at its full sweeping length, including spoken word portions at the beginning and end by Sonic, plus violin from John. Two more cuts filled out this striking (and practically album-length) release, the first being another song familiar from The Perfect Prescription, “Things’ll Never Be the Same,” here in a slightly different version with clearer (or perhaps simply different) vocals and varying guitar solos. The final song, meanwhile, also visited someone else’s material — “Starship,” the Sun Ra composition reworked by the MC5 and made famous via its appearance on Kick Out the Jams. Spacemen 3 do the song proud, kicking up a loud noise and then some with its halfway to freeform megasprawl.

Tras el single “Walkin’ With Jesus”, Transparent Radiation fué un paso decisivo en la transformación de Spacemen 3 en una banda verdaderamente única, anunciando de la manera correcta su siguiente álbum The Perfect Prescription. El núcleo del disco fueron dos diferentes tomas del corte del título, un amable cover del clásico psych de Red Krayola, con apenas batería y el violín invitado de Owen John.

La primera toma se caracteriza por double-tracked vocals y repentinos estallidos de mayor volumen, mientras que el segundo es la versión completa de Perfect Prescription, con una larga intro instrumental. Entre las dos versiones una canción igual de fascinante, “Ecstasy Symphony”, una composición instrumental de textura drone/flange/feedback por Sonic de pura beatitud electrónica.

Dos cortes más completan este notable EP (y casi LP), la primera es otra canción conocida de Perfect Prescription, “Things’ll Never Be the Same,” aquí en una versión ligeramente diferente, con mayor claridad (o tal vez simplemente diferente ) en las voces y variaciones en los solos de guitarra.

La última canción, por su parte, también visitó material ajeno – “Starship”, la composición de Sun Ra reelaborada por MC5. Spacemen 3 lleva con orgullo la canción, levantando un fuerte ruido de jams libres.

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