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Category Archives: Yo La Tengo

After years as one of indie rock’s standard-bearing groups, Yo La Tengo surpasses itself with And Then Nothing Turned Itself Inside-Out. continue→

A culturally literate, emotionally rich album, on songs like “Let’s Save Tony Orlando’s House,” “The Crying of Lot G,” and “The Last Days of Disco,” it alludes to The Simpsons, enigmatic author Thomas Pynchon and independent films while exploring the comforting, confining, complex aspects of relationships. “Our Way to Fall” sets Ira Kaplan‘s recollection of falling in love to a dreamy, down-to-earth backdrop of gently brushed drums, luminous organs and vibes; “The Crying of Lot G” transforms the syrupy sweetness of ’50s ballads into a monologue about a relationship’s shortcomings. “Madeline”‘s shimmery indie bossa-nova and the countrified ballad “Tears Are in Your Eyes” showcase Georgia Hubley’s buttery, empathetic voice; her singing makes these vignettes universal as well as personal. Like mature indie rock records such as Pavement‘s Terror Twilight and Jim O’Rourke‘s Eureka, And Then Nothing… favors mellow songwriting, detailed arrangements, and eclectic influences, such as the Silver Apples-like drum machines and doo wop backing vocals that adorn many of the songs. The wintry, implosive “Everyday” uses both of these elements, along with a plaintive guitar and hushed, hypnotic vocals, to begin the album on a surprisingly somber note. Similarly, the off-kilter beats, odd piano bursts, and harmonies on “Saturday” add to the song’s awkward, uneasy beauty. Finally, nine songs into the album, Yo La Tengo breaks out the whammy and feedback action on “Cherry Chapstick,” their most incandescent song since “Sugarcube.” Easily one of 2000’s most accomplished albums, And Then Nothing Turned Itself Inside-Out isn’t as immediate as some of the group’s earlier work, but it’s just as enduring, proving that Yo La Tengo is the perfect band to grow old with.

Después de años de abrir para los grupos más conocidos de indie rock, Yo La Tengo se supera a sí mismo con And Then Nothing Turned Itself Inside-Out. A la cultura lyrica, y un emocionalmente rico álbum, con canciones como “Let’s Save Tony Orlando’s House,” “The Crying of Lot G,” and “The Last Days of Disco,” donde aluden Los Simpson, al enigmático autor Thomas Pynchon, y algunos films independientes, mientras explora los aspectos más complejos de las relaciones. “Our Way to Fall” alínea los recuerdos amorosos de Ira Kaplan, con risueños cepilleos percusivos como telón de fondo, órganos luminosos y vibraciones, “The Crying of Lot G” transforma la dulzura melosa de las baladas de los años ’50 en un monólogo acerca de las deficiencias de una relación. “Madeline” radiante de bossa-nova indie, y la balada rústica “Tears Are in Your Eyes” muestran la suavidad y empatía vocal de Georgia Hubley, su canto hace que estas historietas sean tanto universales, como personales. Al igual que maduros discos indie como Terror Twilight de Pavement, o Eureka de Jim O’Rourke, And Then Nothing Turned Itself… favorece la composición de canciones suaves, arreglos delicados, e influencias eclécticas, como drum machines al estilo Silver Apples, y coros en clave doo wop que adornan muchas de las canciones. El invernal e implosivo “Everyday” utiliza estos elementos, junto a guitarras y vocales hipnóticas, para comenzar el álbum en una nota sorprendentemente sombría. Del mismo modo, los ritmos desfasados, estallidos impares de piano y armonías de “Saturday”, añaden a la canción una belleza incómoda. Por último, nueve canciones del álbum, Yo La Tengo desata whammys y feedbacks en “Cherry Chapstick”, su canción más incandescente desde “Sugarcube”. Fácilmente uno de los álbumes más logrados del 2000, “And Then Nothing Turned Itself Inside-Out” no es tan inmediato como algunos de los trabajos anteriores del grupo, pero es igual de duradero, lo que demuestra que Yo La Tengo es la banda perfecta para envejecer. –Heather Phares

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El disco que considero imprescindible de Yo la tengo, grabado en Alex The Great, Nashville, Tennessee y producido por Roger Moutenot.
“Decora”, abre el disco, un tema de construcción muy sencilla que consta de una base rítmica de bajo y batería a las que Ira añade las texturas psicodélicas con su guitarra pero que resulta embriagadora. El disco de rarezas y descartes “A smattering of outtakes and rarities” incluye una versión acústica que pone los pelos de punta.

Seguimos por “Flying lesson (hot chicken #1)” el tema más cercano a Sonic Youth de toda la discografía de Yo la tengo. La aportación personal es la voz susurrante y el crescendo en la distorsión de las guitarras.

“The hour grows late” es una suave balada en la que el tratamiento de las voces les acerca al du-duá.

El cuarto corte, “Tom Courtenay”, se editó como single antes que el disco con el tema “Bad politics” en la cara B. Es quizá el tema más accesible (pop) de todo el disco. Habla de la actriz británica Julie Christie. El estribillo basado en el “papapa papapararara” es tan irresistible y pegadizo que una vez que lo hayas escuchado no pararás de repetirlo.

“False ending” dura menos de un minuto. Se trata de un tema muy acelerado que casi invita a mover los pies.

“Pablo and Andrea” es la típica balada “romántica” de influencia folkie en la que sobresale la voz de Georgia en un tono conmovedor. Impresionante el solo de guitarra por el enorme sentimiento que transmite.

El siguiente tema, “Paul is dead” tiene unos coros dulces y voz cavernosa. Por el tratamiento musical parece un tema acústico.

Seguimos con “False alarm”, que se basa en incansables ritmos repetitivos con los diferentes instrumentos que se van solapando. Ira canta y toca las maracas. Los sonidos se van agudizando hasta acabar convertidos en chirridos… pero sin perder nunca la armonía y, lo que es más importante, la emoción.

“The ballad of Red Buckets” es una balada épica de influencia country.

Continua con b, que en nada se parece a “Flying lesson (hot chicken #1)”, aunque su título suponga una relación. Es suave e hipnótica, con la voz de Georgia guiándote por el mundo de colores.

“(Straight down to the) Bitter end” es una canción de amor, aunque alejada del canon de las baladas. Las guitarras se entremezclan en varias pistas sin fin, a cada cual más experimental. Rock contundente y alternativo, supongo que para aprovechar la energía que el público demandaba a partir del grunge.

La distorsión armoniosa que impera en el sonido de Yo la tengo domina “My heart’s reflection”. La voz es dulce, aunque otra vez indescifrable, a base de susurros.

Sin solución de continuidad llegamos a “Attack on love”, un tema caótico, puro ruido.

Se cierra el disco con “Blue line swinger”. Los créditos indican que dura 03:42, aunque en realidad supera los once minutos, de hecho en algunos reproductores te marca esa duración, pero no es un defecto. El tema es un ejemplo de la dimensión épica de la música de Yo la tengo.Fran Hervada
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Si el rock and roll fuera fútbol de fantasía, a continuación, Yo La Tengo sería de los jugadores que todos tratan de proyecto. Durante trece álbumes, la banda ha sido mimada por la crítica por una buena razón: ellos entregan resultados consistentes y hacen canciones exquisitas con cada edición. La banda se encuentra en un punto en el que en realidad no corren el riesgo de la liberación de un mal disco, sino que son las fluctuaciones de menor importancia de bueno a excelente, las decepciones por lo general vienen a los talones de una oferta que ha sido considerado por encima del promedio, en base a su propia curva ascendente.

La primera media docena de temas corre a través de los géneros de soul, melodías suaves y adultas, y ataques ocasionales de rock psicodélico. “Periódicamente doble o triple” es un paseo de R&B de mediados de los ’60, mientras que “If It’s True” rinde respetos a los Four Tops.

Incluso las incursiones en la edad media(“When It’s Dark”, “Avalon o algo similar”, “I’m On My Way”) es perdonable porque son tan perfectamente ejecutadas. Está claro que estas canciones se concretaron en los ensayos en lugar de un estudio de grabación, un medio ambiente estéril con músicos de sesión siguiente a la eutanasia de la partitura perfecta. Estos son los arreglos creados por una banda que està ahora demasiado lejos en su carrera para ser considerado “independiente” o “alternativa”. Yo La Tengo se encuentra en un punto en el que su talento también ha permitido evocar una serie de géneros con facilidad y poca preocupación de la percepción y sin rastro de pretensión.

En el momento de la pista nueve, “Tell Me All Your Secrets,” no se convierte en una deflación súbita en el alto vuelo de Popular Songs, tampoco el dulce Da Doo Doo’s, es simplemente una preparación rápida para las próximos dos pistas que pondrán a prueba la paciencia de cualquiera que pueda tener algunas tareas para hacer, algunos recados, o salir a correr. Sí, “More Stars Than There Are In Heaven” & “The Fireside” se combinan para más de veinte minutos de rasgueos de guitarra.

Una vez más populares canciones resulta ser (otro) ganador en el catálogo impresionante de la banda, incluso con su juego de tropiezos al final. La ironía con que es como las decepciones dentro de ella no son más que destacados a causa de una primera mitad estelar. En las manos de una banda menor, las fallas pudieron haber sido completamente pasados por alto, pero con Yo La Tengo, tenemos estadísticas de su carrera a la mano y siempre esperan grandes cosas de ellos cada temporada.

Read the Original Here

If rock and roll were fantasy football, then Yo La Tengo would be the players that everyone tries to draft. For thirteen albums, the band have been critical darlings for good reason: they deliver consistent results and exquisite songcraft with each release. The band is at a point where you don’t really run the risk of releasing a bad album; they are minor fluctuations of good to great with the disappointments generally coming on the heels of an offering that’s been deemed above average, based on their own lofty curve.

Album fourteen, Popular Songs, finds the band delivering yet another decent release, albeit one that loads up the first half with impressive results while leaving side two to flounder under its own girth.

The first half-dozen are keepers; running through genres of soul finger snap, gentle adult melodies and the occasional fits of psychedelic rock. “Periodically Double Or Triple” (MP3) is a bouncy mid-60s r&b jaunt while “If It’s True” respectfully lifts the Four Tops, making the two tracks ones that you’ll be repeating for some time. It’s hard to bag on such shoplifting when the band sound like they’re having so much fun while Ira Kaplan and Georgia Hubley seem to be playing footsie with each other on lines like “Lets make jam when life gives us a peach!”

Even the forays into blatant middle age (“When It’s Dark,” “Avalon Or Something Similar,” “I’m On My Way”) are forgivable because they are so perfectly executed. It’s clear that these songs were fleshed out in rehearsal instead of a sterile studio environment with session musicians following sheet music to perfect euthanasia. These are arrangements created by a band that is now too far into their career to be considered “indie” or “alternative.” Yo La Tengo is at a point where their talent has also enabled them to conjure up a number of genres with ease with little concern of perception and with no trace of pretention.

By the time of track nine, “Tell Me All Your Secrets,” there becomes a sudden deflation in Popular Songs highflying act. Not even the sweet “da doo doo”s can save the slide; it’s merely a quick prep for the next two tracks that will test the patience of anyone who may have a few chores to do or a few errands to run. Yes, “More Stars Than There Are In Heaven” and “The Fireside” combine for over twenty minutes of lackadaisical guitar strums, neither one taking fire and neither one setting one either.

Kaplan brings out a nice bit of feedback for the closer, but at fifteen minutes in length, the average listener is reaching for the rewind to get another taste of the great first half the album provided earlier.

Again, Popular Songs proves to be (another) winner in the band’s impressive catalog, even with its late game stumbles. The irony with it is how the disappointments within it are merely highlighted because of a stellar first half. In the hands of a lesser band, such misfires may have been completely overlooked, but with Yo La Tengo, we have their career stats close at hand and we always expect great things out of them every season.

o en Glorious Noise

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