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Category Archives: Purling Hiss

Mike Polizze, the man behind Purling Hiss, has tapped into a trashy aesthetic that’s part of rock’n’roll’s DNA. He’s got introspective druggy tunes and riff-heavy party songs, both of which romanticize the brilliance of a burnout. continue→

But that’s not Polizze: He’s a Philadelphia friend of Kurt Vile‘s– he played guitar on the Childish Prodigy tour– who started out in Birds of Maya and made scuzzy rock records as Purling Hiss for Permanent and Woodsist before putting out this EP on Mexican Summer. But “burnout” is as good a word as any to convey his brand of rock grit, which is slathered in cruddy production and with a hard emphasis on shredding.

Lounge Lizards‘ six tracks serve as a logical follow up to the sound and feel of last year’s Public Service Announcement, which was also a meeting of catchy hooks and awful production quality. Of course, the sound is presumably intentional and serves a few purposes on the EP: it dampen screams, accents enormous guitar solos, adds density to an already dark song, and muffles instruments sounds so they bleed together. The effect is defines Purling Hiss‘ sound. This time around, the production doesn’t completely warp the tuning in the middle of a song like it did on Public Service Announcement; instead, he opts to make everything sound vaguely smothered.

Just past the muffled noise, there are some bold, well-executed tunes. “The Hoodoo” serves as the instant earworm of the record, offering a power chord-driven hook, a far-away percussion stomp, a note-perfect guitar solo, and a stupidly catchy and simple melody of dudes singing “HOODOO!” between verses. On “Karaoke Nite”, beneath completely unintelligible vocals, you can hear the muddy shouts of “whoo whoo” reminiscent of the ones on the Stones’ “Sympathy for the Devil” and a fluidly harmonizing guitar. There are dozens of well thought-out, off the cuff, immediately catchy elements like this on Lounge Lizards, and it’s clear Polizze has become more than adept at crafting great rock songs.

There’s also a lot in the way of mood– like in the heavy, deliberately paced trudge of “Voices”, a track that finds Polizze stoned and hearing voices in his head. He’s not frantic or frightened– he delivers the song with a lazy whine, which pushes forward one brand of actual, not-stereotypical stoner paranoia (“I don’t want to be alone/ Don’t want to be stoned”). Meanwhile “City Special” lets Polizze stretch out into doomier territory. He still throws dynamic guitar accents into the mix, but keeps most of the elements to a drone.

Sometimes Polizze gets overindulgent. On “Midnight Man”, he offers an urgent riff and what sounds like an army of metalheads shout-singing, “I am the midnight man.” And while the intimidation comes through, it wears thin halfway into the track. Ultimately, it’s a shortcoming that’s easy to overlook when it’s sandwiched between two high-flying guitar monsters like “The Hoodoo” and “Been Teased”. And really, “Midnight Man”, both literally in track placement and in its ominous lyrical mantra, is the centerpiece of the burnout savant aesthetic that Lounge Lizards pushes. If you’re stoned and hooked on a groove, sometimes you just keep going.

Mike Polizze, el hombre detrás de Purling Hiss, ha aprovechado la estética trash, parte del ADN del rock’n’roll. Tiene melodías introspectivas narcóticas y algunos riffs pesados, idealizando la brillantez del burnout. Pero ese no es Polizze: Es un amigo de Filadelfia de Kurt Vile – tocaba la guitarra en la gira de Childish Prodigy – quién se inició en Birds of Maya y grabó algunos sucios registros de rock como Purling Hiss para Permanent y Woodsist antes de poner este EP en Mexican Summer. Pero “burnout” es solo una de las palabras para describir su estilo de rock enarenado, untado en una producción horrenda y con un fuerte énfasis en los shreds.

Las seis pistas de Lounge Lizards sirven como consecuencia lógica, del sonido y sensaciones del Public Service Announcement del año pasado, donde también metían ganchos pegadizos a una producción de horrible calidad. Por supuesto, el sonido es probablemente intencional y sirve a los propósitos del EP: moderar los gritos, acentuar los enormes solos de guitarra, agregar densidad a canciones de por sí oscuras, y amortiguar los sonidos de los instrumentos para que desangren juntos. El efecto que define el sonido de Purling Hiss. Esta vez, la producción no deforma completamente las melodías en medio de la canción como hacían en Public Service Announcement; sino que optan por hacer que todo suene vagamente sofocado.

Nada más pasado el ruido sordo, hay algunas canciones en negrita y bien ejecutadas. “The Hoodoo” sirve como earworm del registro, ofrece poderosos ganchos y acordes, una lejana percusión Stomp, un solo de guitarra de notas perfectas, y una melodía estupidamente pegadiza y simple de tipos cantando “Hoodoo” entre los versos. En “Karaoke Nite”, bajo una voz totalmente ininteligible, se puede oír los fangosos gritos de “whoo whoo” que recuerda al “Sympathy for the Devil” de los Stones y una guitarra fluidamente armonizante. Hay docenas de bien pensado, frutos de la casualidad, elementos inmediatamente pegadizos como este en Lounge Lizards, y es claro que Polizze, se ha convertido en más que un experto en la elaboración de grandes canciones de rock.

También hay mucho de estados de ánimo – como en la pesada, deliberadamente penoso ritmo de “Voices”, un tema que encuentra un Polizze borracho y oyendo voces en su cabeza. No es frenético ni amedrentado – ofrece la canción con un gemido perezoso, que siempre impulsa adelante una marca de lo verdadero, no estereotipada paranoia stoner (“No quiero estar solo / No quiero estar borracho”). Mientras tanto, “City Special” permite a Polizze extienderse por el terreno de los condenados. Todavía lanza dinámicas guitarras en la mezcla, pero en su mayoría prefiere drones.

A veces Polizze es indulgente. En “Midnight Man”, ofrece un riff urgente y lo que suena como una armada de metaleros cantando, “Yo soy el hombre de la medianoche.” Y mientras que la intimidación atravieza, se agota a mitad de camino de la pista. En última instancia, es un defecto que es fácil pasar por alto cuando se encuentra entre dos high-flying guitar monsters como “The Hoodoo” y “Been Teased”. Y realmente, “Midnight Man”, en sentido literal en la colocación de la pista y en su mantra lírica siniestra, es la pieza central de la estética del sabio agotamiento que empuja Lounge Lizards.

Si estás drogado y enganchado a un surco, a veces, sólo tienes que seguir adelante. –Evan Minsker

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