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Category Archives: Luis Alberto Spinetta


No hay duda de que “El Jardín de los Presentes” marcaba uno de los puntos creativos más altos en la longeva trayectoria musical del compositor y guitarrista Luis Alberto Spinetta. La elegancia melódica, la melancolía desbordante, la fineza de los arreglos musicales y en definitiva, la belleza inexplicable e inmensa expresada en este álbum, no puede más que dejarnos mudos y atónitos.

La sensibilidad de Spinetta aquí se nos devela como en ninguno de sus discos y su madurez como cantante, compositor, poeta e instrumentista llegan a un nivel simplemente sorprendente. No hay que olvidar que el artista argentino había dado el grito primigenio del rock en nuestro continente con los dos discos de Almendra y que luego, había formado la agrupación más rock
“Pescado Rabioso” editando elepés tan fundamentales como “Pescado 2” y el también bellísimo “Artaud”, entre otros. Lo que quiero decir, es que para la fundación de Invisible en 1973, Spinetta ya tenía un largo camino recorrido y era uno de los artistas más respetadas de la cultura rockera de nuestros países. Fue así como juntándose con la base rítmica de Pappo’s Blues, el guitarrista formó uno de los tríos más entrañables del rock cantado en castellano: Spinetta (guitarra y voz)-Pomo (batería)-Machi (bajo) = INVISIBLE.

Para contextualizar un poco el período de “El Jardín de los Presentes”, hay que decir que es el tercer y último disco de Invisible y el sucesor del álbum homónimo de 1974 y del también extraordinario “Durazno Sangrando” de 1975. Posteriormente, Spinetta disolvería la banda y después de editar su disco solista “A 18 Minutos del Sol”, formaría su compleja nueva agrupación Spinetta-Jade, para luego de cuatro discos, comenzar de lleno con su carrera como solista que nos sigue dando frutos hasta nuestros días. Invisible se inserta sobresalientemente a mediados de los 70 en Argentina como parte de un extenso fenómeno de fructificación de grandes bandas como Alas, Crucis, El Reloj, Ave Rock, Vox Dei, La Máquina de Hacer Pájaros y otras, que estaban poniendo en alto el nombre de América Latina por esos años. Por eso, a pesar de la genialidad de “El Jardín de los Presentes”, hay que decir que es parte de una manifestación más general que básicamente era el rock mezclado con el jazz y el llamado tango rock, influenciado principalmente por la figura gigantesca de Astor Piazzola.

Pero entremos de lleno en materia. El álbum está compuesto por ocho canciones que podríamos describir como etéreas, nostálgicas, poéticas y llenas de una belleza cristalina que sobrepasan cualquier descripción que podamos dar con las palabras. Spinetta decía que le había puesto Invisible a la banda porque quería crear una música que fuera “invisible” para los sentidos. Creo que no hay duda que en esta placa el músico logró su cometido ya que este es un trabajo que llega directamente al alma, sin que nuestros sentidos logren filtrar la información.

Todas sus canciones son clásicos del rock de América Latina, partiendo por el viaje mágico de “El Anillo del Capitán Beto” que después de irse tan lejos lo único que quiere es volver a su tierra. ¿Metáfora del paraíso perdido? El anillo como símbolo del alma que nunca muere. Sólo parte de la letra es necesaria para emocionarnos:

“¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo? (…) ¿Por qué habré venido hasta aquí si no puedo más de soledad? Su anillo lo inmuniza de los peligros, pero no lo protege de la tristeza…”


Un comienzo excepcional con una banda llena de poder comandada por Spinetta en guitarra y voz, y que sobresale por su aspecto melódico y por sus, aunque pequeñas, partes de desarrollo instrumental.

El disco continúa con otra de las monumentales piezas del rock latino. “Los Libros de la Buena Memoria” es una balada cadenciosa, con una melodía vocal y letra simplemente maravillosa y que destaca por los arreglos de guitarra acústica y eléctrica, más la inclusión del bandoneón. De aquí pasamos a la muestra del virtuosismo de Spinetta en el tema “Alarma Entre los Ángeles”, en una composición que no es sino más que un extenso solo de guitarra lleno de sentimiento y rapidez, en donde también Pomo y Machi demuestran sus atributos como instrumentistas. Aquí se empieza a notar la admiración del “flaco” por el trabajo jazz-fusión del guitarrista de Mahavishnu Orchestra, John McLaughlin, el que explotaría después con gran fuerza en Spinetta-Jade.

De la complejidad de este tema, pasamos sin darnos cuenta, a la simpleza acústica casi perfecta de la canción de amor “Que Ves el Cielo” y su sublime letra:

“Hoy tu pollera gira al viento/ Quiero verte bailar/ Entre la gente /Entre la gente/ Quiero verte bailar/ No importa tu nombre si me puedes contestar/ Son tantos tus sueños que ves el cielo mientras te veo bailar”.

Economía de palabras, poesía pura.

El recorrido de “El Jardín de los Presentes” sigue sorprendiéndonos con notables canciones como la incorpórea, sutil e impalpable “Ruido De Magia”, la belleza desnuda de “Doscientos Años”, la tremenda, y quizás uno de los puntos más altos del disco, “Niño Condenado”, para terminar con la sensibilidad y bondad de uno de los maestros vivos más importantes de la música contemporánea, con “Las Golondrinas de la Plaza de Mayo”.

Si me dijeran que tengo que irme a una isla desierta y sólo elegir 10 discos que serían los que me acompañarían toda la vida, escogería algunos de Los Beatles, “Rock Bottom” de Robert Wyatt, otros de Pink Floyd , King Crimson y en un lugar privilegiado, la aristocracia del espíritu que representa “El Jardín De Los Presentes” de Invisible.
Jardín de Gente

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