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Category Archives: Kurt Vile

Quien haya recibido el twitt del 1ero marzo pasado enviado por los Fleet Foxes: “Baby’s Arms by Kurt Vile is fucking awesome…” seguramente se habrá preguntado: “Pero, ¿Quién es Kurt Vile?”.

La música de este joven guitarrista y cantante (nacido en Philadelphia), fluye por el caudaloso rio del American Primitivism. John Fahey (1939-2001), guitarrista virtuoso de la “steel-string acoustic guitar”, y fundador de este estilo descarnado, algo sentimental, casi rural y por momentos oscuro de la música norteamericana, es una gran influencia en la creación musical de Vile. Y lo que Vile crea son canciones. Canciones muy simples pero densas. A veces con espíritu picaresco otras con gravedad y misterio. Suenan guitarras, muchas. Guitarras de 6 y 12 cuerdas, eléctricas y acústicas, filtradas por resonadores, distorsionadores, flangers, delays mínimos, reverberancias metálicas y quebradizas y acoples de amplificadores que parecen llantos o risas. El sonido es el característico de las producciones Lo-Fi o de Cdrs, o sea, publicaciones autogeneradas en todos los aspectos y con una estética intencionalmente “desprolija o imperfecta”. Más que una actitud musical parece ser una postura normal que pretende plantarse firme ante las grandes disqueras y el “mainstream” híper comercial de la música pop-plástica de consumo masivo.

En sus presentaciones Kurt Vile se presenta en solitario con sus guitarras y efectos pero también con The Violators, una banda que lo apoya en escena y en un EP (Kurt Vile & The Violators – The Hunchback).

Neo psicodelia, Folk Rock, Pop Psicodélico, garage rock revival … cualquiera de estas etiquetas se le puede aplicar. También se puede decir que por sus composiciones y actitud antes las canciones es un seguidor natural de Neil Young, Joni Mitchell, Blind Lemon Jefferson, Mississippi John Hurt, Blind Willie Johnson, Furry Lewis, Fred McDowell, Hank Williams, Townse Van Zandty hasta el mismísimo Bob Dylan.



En una reciente entrevista Vile ha comentado sobre sí mismo:

“…he estado haciendo música: escribiendo y grabando canciones desde los 14. Publiqué en cintas, en CDRs (discos auto publicados) y ahora que tengo 29, casi 30, todavía estoy escribiendo, experimentando, practicando, grabando. Esto me permite desarrollar mi oficio de compositor. Los CDRs han desempeñado un papel importante en esto. He podido aprender mucho con estas ediciones. En general, diría quien soy bastante obsesivo con mi trabajo, esa es la clave para cualquier compositor de canciones, más o menos, dependiendo de cuán ambicioso quiera ser. Pero obsesivo no tiene que significar un The Wall de Pink Floyd.”

Eduardo Paz Carlson

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Luego del discazo que resultó ser “God Is Saying This To You…”(Mexican Summer, 2009), la segunda entrega del norteamericano pensilvano Kurt Vile, aparece meses después la grabación de un epé ,esta vez junto a The Violators. Seis canciones variadas y precisas que perfilan una vez más a este songwriter como uno de los talentos con menor vulnerabilidad en la escena de nuevas generaciones del psych nortemericano.

The Huchback, la homónima y primera canción del disco muestra sin mayores pretenciones el estilo clásico del rock psicodélico de pulso lento con maracas acompañando a la batería y una guitarra minimalista que además del uso de distorsión, no arriesga con adornos recargados sobrevaloración, muy parecido a lo que hace en “Constant Hitmaker” (Woodsist, 2008).

Damn You, instrumental, se asemeja (sobre todo por el drum beat) más bien a lo que hacía The War On Drugs, banda que precede al trabajo de solista que hoy desempeña.

Losing It y Hunchy’s Back son continuidad pura, ambas de un minuto y medio, sin altos ni bajos y llenas de atmósfera. En la primera, sólo dos guitarras, una en punteo y otra en rasgueo se acompañan en la realización de una armonía lenta. La segunda, posee más arreglos. Vuelve a utilizar maracas y la batería nuevamente refiere a The War On Drugs.

Good Lookin’ Out, canción número cinco, es sin duda, el punto más alto del disco y quizás, sin exagerar, el mejor registro de Kurt Vile desde que debutó como solista. Cinco minutos en los que en buen shileno. “se tira toda la carne a la parrilla”. Garage, Psicodelia, Afro Beats y otros ritmos configuran un adictivo Hit no apto para “hiteros. del mal”,

Slick Licks con menos fuerza que la anterior pero no menor mérito, cierra el disco, dejando las expectativas altísimas para el siguiente LP titulado “Childish Prodigy (Matador, 2009)”. Esto es productividad. Sofía Villanueva
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Cuando Kurt Vile desembarcó por primera vez en la escena a principios del año pasado, tienes la sensación de que podía escribir canciones por docenas. En octubre, Matador dió a conocer “Childish Prodigy”, el primer larga duración del psych-folker de Filadelfia para el sello. Sonaba como si Vile hubiese dejado atrás la música de dormitorio para adentrarse en un estilo de rock más clásico. Violators, su banda de acompañamiento marca cada curvado riff con cuánto delay y recorte freak puediese encontrar. “Childish Prodigy” no solo fué más directo que cualquier cosa que había hecho hasta ese momento, sino que también capturó su crecimiento, ofreciendo destellos de un compositor con su mejor aún por venir. Ocho meses más tarde llega este EP, “Square Shells”. Un lanzamiento que Vile y Matador utilizan para cerrar la brecha entre Childish y su siguiente LP. Sin embargo, son siete canciones bellamente secuenciadas en 27 minutos, más substanciales que lo tradicional, y con más para explorar.

Kurt tiene un don para encontrar las texturas adecuadas para sus canciones. En su mejor momento, todas las capas de sonido son suntuosas a su manera. Con su fingerpicking o simplemente vagando alrededor del cuello de la guitarra, con banda completa o solista con una caja de ritmos. En su peor, las canciones pueden perderse en una gasa de efectos, pero Vile no comete el mismo error en este timeout. En el tema que abre, “Ocean City”, su voz es clara con rasgueos juguetones como una luminosa melodía, dando como resultado una de sus más limpias canciones que haya grabado. En otras partes, va a lo largo de rutas más conocidas, mostrando su camino con ánimos de inmersión. “Invisibility: Nonexistent” es un ejemplo particularmente fuerte, una pieza de siete minutos de drone-drivens a través de un laberinto de perezosos loops de batería y distantes guitarras.

Un gratificante EP que deja abierta la incógnita de adónde podría ir la música de Kurt Vile. ¿Seguirá en el carril “folk” -léase ‘folk'(?)- y lejos de las lamidas de la radio FM? ¿Seguirá solo o con los Violators a su lado? En “I Know I Got Religion”, cantando sobre caramelizados rasgueos dice,

“Ahora he dejado de utilizar picos, no hay nada entre yo y mi guitarra / Ahora estoy tocando lejos, todos los días / Cuando estoy triste, escribo un rasgueo para tí “

. Vamos a ver cómo termina.

Read the Original Here

When Kurt Vile first landed on the scene early last year, you got the feeling that he could write songs by the dozen. In October, Matador unveiled Childish Prodigy, the Philly psych-folker’s first full-length for the label. It sounded like Vile had left behind bedroom music for classic rock brawn, his backing band the Violators dialed into every curvy riff and delay-clipped freakout he could muster. Childish Prodigy was more direct than anything he had done up until that point, but it also captured growth you could hear and offered glimpses of a songwriter with his best still in front of him. Eight months later comes the Square Shells EP, a release Vile and Matador are calling a “stepping stone” to bridge the gap between Childish Prodigy and the next LP. But with seven beautifully sequenced songs in 27 minutes, it’s more substantial than your traditional stopgap, with more to explore.

Vile has a gift for finding just the right textures for his songs. At his best, every layer of sound is sumptuous in its own way. This holds true whether he’s fingerpicking or just wandering around the neck of his guitar, and whether with a full band or alone with just a drum machine. At his worst, songs can get lost in too much gauze and too many effects, but Vile doesn’t make that mistake this time out. On opener “Ocean City”, his vocals are clear and his strumming is as playful as the melody is light, and the result is one of the cleanest songs he’s put to tape. Elsewhere, Vile goes it alone along more familiar routes and demonstrates his way with immersive mood. “Invisibility: Nonexistent” is a particularly strong example, a seven-minute drone-driven piece with a repeating maze of lazy drum machine and distant guitar work.

That track’s lonesome feeling bleeds into all of Square Shells, be it by way of instrumental hymns “Losing Momentum (For Jim Jarmusch)” and “The Finder”, or the fingerpicked echoes of “I Wanted Everything”. It’s a satisfying EP that leaves open the question of where Vile’s music might go next. Will he work more in the folk lane and away from FM radio licks? Will he go it alone or will the Violators be at his side? On “I Know I Got Religion”, he croons over caramelized strums, “Now I stopped using picks, nothing between me and my guitar/ Now I’m strumming away, every day/ When I feel blue, I write a strummer for you.” We’ll see how this one ends.

o en Pitchfork

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Este es un chiquillo de Philadelphia que arrancó con grabaciones caseras super lo fi y terminó grabando un disco como la gente (como la gente que tiene la suerte de que aparezca alguien y diga: “Creo que voy a ponerle la plata a este don nadie para que grabe en un estudio con un productor y todo lo demás; total no tengo nada mejor que hacer”). De hecho, es tan humilde (por ahora al menos), que en su web está su hotmail para que lo agregues al messenger y le digas que es un capo, que es un fracasado, que te encaaaaantan los canelones, o lo que tengas para decirle. ¿Creador constante de hits? Mmm… no sé, pero tiene un par de buenas canciones que con suerte algún día se convertirán en hits, y varias otras que quedarán archivadas como experimentos sonoros o algo por el estilo. Escuche y opine. Uno al Día
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