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Category Archives: Andrew VanWyngarde

There’s prolific, and there’s Bradford Cox. Deerhunter’s principal singer/songwriter and Atlas Sound’s sole proprietor clearly doesn’t understand the concept of downtime, judging by the four-volume home recordings released online late last year under the title Bedroom Databank. Those 49 songs continue→

– from ambient sketches to psych-nuggets to expansive krautrock – were followed by four versions of the Artificial Snow single, in the same year as Deerhunter’s breakthrough album Halcyon Digest. In 2008, when the band’s Microcastle album was leaked online, they quickly recorded and added another album (Weird Era Cont.) to encourage fans to still buy it – the same year he released Atlas Sound’s first album, Let the Blind Lead those Who Can See but Cannot Feel. In 2009, he was shockingly lax, only releasing one album, Atlas Sound’s second opus Logos. And the amazing thing is, they’re all terrific. Including Parallax.

Only one Bedroom Databank track turns up here, re-recorded of course; Mona Lisa, one of Cox’s prettiest melodies, splicing Merseybeat simplicity with uncanny dream-pop. The other 11 tracks equally tap Cox’s more concise handle on shivery, shimmery melody (he calls them “sci-fi fever dreams”), a long way from Let the Blind…’s swimming ambience and even Logos’ more diverse rhythmic tropes. His fascination with 60s producer Joe ‘Telstar’ Meek continues, brilliant bedroom boffins both, with an obsession and talent for otherworldly, shifting mosaics of refracting guitar and electronic FX (all played by Cox, including drums) that testify to a mind in overdrive, both comforted and haunted by the melodies that spill out. The strange, complicated and confrontational loner that Cox is, Parallax (according to Wikipedia, “a displacement or difference in the apparent position of an object viewed along two different lines of sight” but probably chosen because ‘parallax’ sounds groovy, trippy and futuristic) is stained by a lost, aching mood. To borrow a New York Dolls song title, his solo alias could equally be Lonely Planet Boy as Atlas Sound.

Parallax being Cox’s most coherent record to date, it’s harder to spotlight individual tracks, but individual settings stand out. The opening track The Shakes comes from the same 50s/Buddy Holly-sourced planet as Deerhunter’s Don’t Cry; Amplifiers and Flagstaff are especially ghostly-sad, Doldrums is the trippiest, the title-track relocates Marc Bolan to a western prairie orbiting Mars, and Modern Aquatic Nightsongs sounds exactly that, while posing the question: “Is your love like a sunset chandelier?” Nothing is quite what it seems in Coxworld. But whichever way you look at him, he is currently the most gifted, fascinating and beguiling songwriter around, as well as the most prolific. There’s only one Bradford Cox, but how badly we need more of his ilk. –BBC

Existen los prolíficos, y también existe Bradford Cox. El líder principal de Deerhunter, y único propietario de Atlas Sound, es evidente que no entiende el concepto de tiempo de inactividad, a juzgar por los 4 volúmenes de grabaciones caseras publicadas online el año pasado bajo el título Bedroom Databank. Esas 49 canciones – que van desde bocetos ambient con pepitas de psych, a dilatado krautrock – fueron seguidos por cuatro versiones del single de Artificial Snow, todo el mismo año del aclamado Halcyon Digest de Deerhunter. Cuando en 2008 Microcastle se filtró en Internet, la banda rápidamente grabó y agrego un nuevo álbum “Weird Era Cont.” buscando animar a sus aficionados a comprarlo – el mismo año Cox lanzaba el primero como Atlas Sound, “Let the Blind Lead those Who Can See but Cannot Feel”. En 2009, fué increíblemente laxo, con sólo la liberación de un álbum, el segundo de Atlas Sound, “Logos”. Y lo sorprendente es que son todos fantásticos. Incluyendo Parallax.

Aquí la única pista de la serie Bedroom es Mona Lisa (regrabada por supuesto), una de las más bellas melodías de Cox, mezcla de sencillez Merseybeat y misterioso dream-pop. Los otros 11 temas igualmente aprovechan el más conciso manejar de Cox, con melodías estremecedoras y relucientes que él llama “febriles sueños de ciencia ficción”., un largo camino desde el ambient de Let the Blind … e incluso de los más diversos tropos rítmicos de Logos. Continuando su fascinación por el productor de los 60s Joe ‘Telstar’ Meek, ambos brillantes cerebritos del bedroom, con una obsesión y talento de otro mundo, intercalando mosaicos de guitarras refractadas y FX electrónicos (todo interpretado por Cox, baterías incluídas) que dan testimonio de una mente a toda marcha, confortado y atormentado por las melodías que desparrama. Lo extraño, complicado y conflictivo que Cox es, Parallax (según Wikipedia, “la desviación angular de la posición aparente de un objeto, dependiendo del punto de vista elegido.,” aunque probablemente elegido por sonar más groovy, trippy y futurista ) está teñido por la pérdida, y un compungido estado de ánimo. Tomando prestado un título de los New York Dolls, su alias en solitario también podría ser Lonely Planet Boy.

Parallax es su disco más coherente a la fecha, y es muy difícil de poner en relieve individualmente las pistas, pero los ajustes individuales se destacan. El tema que abre (“The Shakes”) viene del mismo planeta de origen que el Buddy Holly de los cincuenta en Don’t Cry de Deerhunter,Amplifiers y Flagstaff son pura tristeza fantasmal, “Doldrums” es la más “viajera”, la canción que da título reubica a Marc Bolan en una pradera occidental orbitando Marte, y Modern Aquatic Nightsongs suena exactamente como eso, mientras se presenta la pregunta: “¿Es tu amor como una araña de luces?” Nada es lo que parece dentro de Coxworld. Pero se mire como se mire, es actualmente el compositor más talentoso, fascinante y seductor, así como también el más prolífico. Sólo hay un Bradford Cox, lo malo es que necesitamos más de su calaña. –BBC

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