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De vez en cuando, Chad VanGaalen sale de su búnker en Calgary con un lote de canciones mostrándonos una ventana al mundo privado de este solitario y enigmático compositor. Con “Diaper Island”, VanGaalen destila su enfoque, en la producción de su álbum más cohesivo musicalmente hasta la fecha, y lo más parecido que ha hecho a un disco de rock.

Mientras que sus tres discos anteriores se hicieron en estrechos estudio de sótano, el paso a una sala de grabación más grande ofrece espacio para desarrollar y perfeccionar su sonido. Fresco aún por la producción del aclamado por la crítica “Public Strain” de Women, VanGaalen decidió evitar la comodidad de trabajar sobre el mismo lugar, y aplica algunas de las técnicas de grabación e ideas sonoras surgidas de esas sesiones. Por primera vez, los overdrives de guitarra a menudo toman el centro de las canciones, y usualmente libre de detalles melódicos que embellecieron discos anteriores. Con este foco en la guitarra, junto a equipos vintage que determinan el sonido, VanGaalen se mueve hacia una mezcla más austera, de bajo costo, en un enfoque que se asemeja mucho a la música que lo influyó en su adolescencia, mientras continúa la parábola establecida en trabajos anteriores.

La paradoja de tratar de ejercer el control en un clima de vientos de impotencia a través del álbum, ya sea en la reflexión existencial sobre la vida y la muerte, que a menudo invade las canciones de VanGaalen (“Do Not Fear,” “Replace Me”), o en el conflicto entre control y creatividad (“Freedom for a Policeman,” “No Panic, No Heat”). En el fondo del álbum es “Sara”, un sencillo canto festivo que magníficamente alaba la capacidad de sus socios y musas para nutrir de originalidad sobre el propio rostro de esta incertidumbre, capturando al compositor en su más sincera y enérgica obra.

Chad VanGaalen tal vez sea más conocido por sus ilustraciones en lugar de su producción musical. Como con todos sus álbumes anteriores, ha ilustrado todo el arte de Diaper Island. También ha intervenido en la animación del video promocional. Sus anteriores videos han sido vistos en conjunto más de un millón de veces en Youtube. También ha animado para gente como J Mascis, Guster y Holy Fuck.

VanGaalen ha trabajado silenciosamente en la construcción de un catálogo de canciones, ilustraciones y animaciones que invita a los oyentes a explorar su creatividad suavemente distintiva. Diaper Island extiende la aventura a un territorio más profundo, aprovechando el alma de VanGaalen y minando la riqueza de su mente con las herramientas más nítidas.

Read the Original Here

Every so often, Chad VanGaalen emerges from his bunker in Calgary with a batch of songs, giving us a window into the private world of this reclusive and enigmatic songwriter. With Diaper Island, VanGaalen distills his approach, producing his most sonically cohesive album to date, and the closest thing he has done to a rock album.

While VanGaalen’s three previous records were made in a cramped basement studio, a move to a larger recording room offered space to develop and refine his sound. Fresh from producing the critically-lauded Public Strain album by Women, VanGaalen decided to avoid the comfort of working on previous ground, and apply some of the recording techniques and sonic ideas that emerged from those sessions. For the first time, multi-tracked and often overdriven guitar is the instrument at the center of the songs, which are often Spartan and free of the melodic details that embellished previous albums. With this focus on guitar, combined with a beloved vintage tape machine determining the sound, VanGaalen moved towards a leaner, no-frills approach—one that more closely resembles the music that influenced him as a teenager, while continuing the arc laid out in his previous work.

The paradox of trying to assert control in a climate of helplessness winds through the album, whether in the existential pondering on life and death that often pervades VanGaalen’s songs (“Do Not Fear,” “Replace Me”), or in the conflict between control and creativity (“Freedom for a Policeman,” “No Panic, No Heat”). At the album’s heart is “Sara,” a simple and celebratory paean that gorgeously praises the ability of VanGaalen’s partner and muse to nurture his creativity in the face of this uncertainty, and captures the songwriter at his most sincere and powerful.

At this point Chad VanGaalen may perhaps be better known for his illustrative rather than his musical output. As was the case with all of his previous albums, VanGaalen has illustrated all of the art for Diaper Island himself. He’s also in the midst of animating a music video as well. His past videos have been collectively viewed well over a million times on Youtube. He’s also animated music videos for folks like J Mascis, Guster and Holy Fuck.

VanGaalen has been quietly building a catalog of songs, illustrations, and animations that invite listeners to gently explore his distinctive creativity. Diaper Island extends the adventure into deeper territory, tapping into VanGaalen’s lifeblood and mining the richness of his mind with sharper tools.

o en Sound Grammar

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