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Si alguien cree que John Scofield dejará de sorprendernos, se equivoca. Mientras otros discuten acerca de la pureza del jazz, de hasta dónde llega la frontera con la modernidad, de cuál es el uso apropiado de enseres tecnológicos en el mundo de la improvisación, el veterano guitarrista une su capacidad creadora a la de jóvenes talentos del mundo del funk rockero, como el israelí Avi Bortnick (que venía recomendado ni más ni menos que por Charlie Hunter) o el excelente batería Adam Deitch (recomendado en este caso por el guitarrista Eric Krasnow). Junto con el bajo de Jesse Yusef Murphy en el 2001 y el de Andy Hess en el 2002 el cuarteto nos ha dejado dos brillantes entregas, de nombre Überjam y Up All Night.

La primera, nominada al Grammy a mejor disco de jazz contemporáneo, muestra a un Scofield fresco y descarado, capaz de fusionar a la perfección la esencia del jazz con los potentes grooves de la sección rítmica. La introducción al primer tema, Acidhead, es una evocación de tintes hindúes que vaticina la relajación y desenfado del resto del disco, si bien el riff de dicho tema también adelanta la contundencia rítmica de la formación. Es curiosísimo escuchar cómo Sco mueve la armonía con su improvisación sobre unas líneas de bajo extremadamente simples desde el punto de vista cordal, pero rítmicamente acordes con el entorno. Überjam, además, nos deja algunas enormes composiciones, como Jungle Fiction, donde sencillez y complejidad se aúnan pasando de frases básicas a improvisaciones con el solo acompañamiento de la batería.

Al año siguiente el grupo expande horizontes y se deja arropar por una sección de vientos en la que aparecen legendarios músicos de estudio como Earl Gardner y Jim Pugh o el enorme barítono Gary Smulyan, al que hemos podido ver recientemente en la big band de Dave Holland. No obstante, a pesar de que el reciente Up All Night puede ser enmarcado estilísticamente junto con su predecesor, hay una serie de conceptos que marcan grandes diferencias. Por un lado una presencia mucho menor de improvisación jazzística. Por otro una falta de libertad y soltura causada en gran manera por la presencia de los vientos, provocando que la grabación sea mucho más estricta y encorsetada. El descaro y aparente aspecto de jam-session de Überjam da paso a un disco mucho más cerebral, que en algunos momentos puede incluso recordar a la música chill-out. En cierto modo hay instantes en que la presencia de Scofield disminuye casi de forma dramática, sobresaliendo la rítmica, los vientos, la composición y los arreglos. Entre los temas destacables se encuentra el aire africano de Thikhathali y el intimismo de Like the Moon.

En definitiva, un gran disco, abierto y arriesgado, Überjam, y una secuela más densa y estructurada, Up All Night, que puede crear adeptos y reaccionarios por igual, pero que dan la medida de los inesperados confines a que puede llegar un creador de la talla de John Scofield. Arturo Mora Rioja

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